Se lo mucho que pierdo si te confieso mi
amor; y aun así, creo que me atrevo a asumir ese riesgo de tener que echar de
menos a la persona que no se despega de mi pensamiento día y noche.
La frialdad de aquellos besos perdidos
por el cuerpo desnudo bajo el sol isleño, se perdieron cuando el cálido aroma
de todo tu ser se desvaneció por mi cuerpo.
Embriagada por la confusión y aterrada
por tus reacciones, no miré el precipicio y traté de lanzarme sin miedo a caer…
Tu reacción no se dejó esperar, y en tan
solo unos segundos la lujuria de una noche se convirtió en un amargo recuerdo.
Se lo mucho que pierdo, si te confieso
que el roce de mis manos recorriendo tu espalda, sienten algo más que un
cuerpo; y que la mirada que se pierde en tus ojos, es más que la de una joven
con ganas de placer.
Sé que te perdería, de cualquiera de las
maneras que podría tenerte, si confieso que al final, me he enamorado de ti; de
la sonrisa pícara, los desplantes que tanto me molestan, las caricias de tus
manos, la mirada confusa e incluso me he enamorado, de tu particular forma de
no querer entenderme cuando no compartimos cama…
No pretendo que me comprendas, ni espero
palabras de frialdad; no pretendo perderte, pero ni siquiera pretendo que me
correspondas… Lo único que arroparía cada parpadeo que lleva consigo la eterna
lágrima cargada de ilusiones, es que me dejarás amarte a mi manera, adorando
tus defectos y cayendo ante tus debilidades…
Déjame que te quiera, tan solo para
susurrarte una última vez, aquello de… “tengo ganas de ti.”
EL RINCON DE PENSAMIENTOS 13-10-2012

No hay comentarios:
Publicar un comentario