“Poco a poco probarás de mi”
Sentía como acariciaba lentamente mi
cintura; con delicadeza, cariño, quizás hasta con cierto temor de hacerme daño
o incomodarme.
Aquellas manos cosquilleaban mi vientre
de un lado a otro ,y el placer salía por mi boca con cientos de sonrisas.
Sus labios, centraban toda la atención en
mis orejas. Aquellos dientes mordisqueaban mis orejitas dando exactamente en mi
punto débil.
Sentir el calor que desprendía por mi
cuello, era una excitación que poco a poco se iba saciando.
Sin darme cuenta, aquellos labios fueron
recorriendo cada centímetro de mi espalda, y cada poro que su boca conquistaba
era un deseo para él.
La timidez se apoderaba de mí, y sin querer salía la niña que llevaba
escondida en algún lugar mi alma; la inocencia se perdía en cada curva que sus
manos recorrían; y las miradas de ternura me daban cierta seguridad que había
carecido en mí durante mucho tiempo.
Después de sentir en sus labios milímetro
a milímetro mi cuerpo, mordió cariñosamente aquellos labios dulces que sonreían
en mi rostro al sentir sus manos por mis pechos.
Era un momento de tranquilidad, de desear
aquello que teníamos justamente enfrente y hacerle vibrar de emoción.
Cada pestaña, debía sentir el deseo del
otro; era algo más que sexo, algo más que puro placer o vicio.
Dos cuerpos que jugaban, almas sin
compromisos que desataban la imaginación…Sensualidad en una noche calurosa; no
dejó sentir más allá de sus manos, pues el que poco a poco siente el cuerpo de
una mujer…Poco a poco llegará a hacerla estremecer de placer.
(Desde una cocina, aunque con la mente en
la arena amarilla de algún lugar veraniego).
EL RINCON DE PENSAMIENTO 21-8-2012

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