“La embriaguez de mi cuerpo”
Hace tiempo descubrí que exponerse
demasiado al fuego, puede quemar; pero a pesar de haber sido “achicharrada” más
de una vez, no he aprendido la lección.
No quería pasar el límite, quizás temía
cruzar la fina línea que separaba la amistad del deseo. La necesidad de
descubrir que se escondía más allá de las palabras, las ganas de saciar mis
inquietudes ante él; un cúmulo de sensaciones que tenía que vivir.
Caí en la tentación de la pasión;
descubrí que no todo es lujuria y placer, y que el deseo muchas veces puede
vencer cualquier tipo de miedo.
El simple calor de los brazos que
protegían aquellas curvas, desvanecían
cada milímetro de mi piel, cayendo rendida ante cualquier caricia que aquellas
manos que cubrían todo de mí, podían hacerme sentir.
Se deslizaban lentamente por el vientre;
un pequeño cubito de hielo caía por el canalillo que separaba mis pechos, y
derritiéndose por el calor, era guiado por aquellas manos que me volvían loca
de atar.
No quería caer en la tentación de ver más
allá de mis narices y sentir a algún caballero que tarde o temprano se
convertiría en uno de mis gratos bandoleros de colección.
Susurraba a mi oído versos que a penas
entendía, pero que solo su voz tras de mi, embriagaba mi cuerpo desnudo.
Caí en la tentación, sentí todo lo
prohibido, derroché toda mi sensualidad y viví todos mis pensamientos…
No me importa quemarme, caer rendida ante
el fuego de tu cuerpo mil veces o sentir el calor de tu voz susurrándome “que
me confíe en ti”…
A lo único que temeré, es a “Confiar en
ti…”
EL RINCON DE PENSAMIENTOS 22-8-2012

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