“La gran cosecha excita”.
Quizás era el aroma de la vela rosa que
presidía la peculiar mesa de aquel bodegón.
Dos bloques de piedra vieja servían de
patas a un cristal viejo, rallado, pero puramente limpio y perfecto.
Cientos de barriles llenos del mejor vino
de la comarca, asechaban mi cuerpo desnudo. Un par de zapatos azules y
aterciopelados se encargaban de vestir de mi cintura para abajo. Fino tacón era
el que me subía al poder de cientos litro de vino.
Por mi cuello, un heredado collar de
perlas se perdía por mis pechos bajando hasta el obligo; y mi cabello, suelto y
dorado caía por aquella espalda con algún lunar coqueto.
Descorché la botella más vieja de aquella
cueva no apta para alcohólicos, y saqué dos copas de vino.
Desnuda y con una gran cosecha en mi mano,
paseaba por aquella bodega donde la lujuria podía percibirse a cada paso que
daba.
Solo el olor a grandes cosechas ya me
excitaba y aumentaba las dos perlas por las que bajaba aquel collar.
Le espero tumbada sobre la cama del vino,
con una sonrisa en los labios y una mirada perdida, con las finas manos
cubriendo mis pezones tersos y firmes…Espero a aquel que vestirá cada
centímetro de mi piel desnuda con la suya y tomará del mejor vino; el que llevo
dentro.
“El que juega con fuego se quema…El que
juega con vino, se emborracha de placer”.
El
rincon de pensamientos 8-8-2012

Muy buenoooo!!!!!!!!!!!!!!!!!!
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