sábado, 7 de diciembre de 2013

"Un par de mujeres"

 
(Fragmento de CON TU ALIENTO SIEMPRE agosto 2011)

...Entré de nuevo y empezamos a beber. Su pierna tonteaba con la mia por debajo de aquellas aguas que prometían mucho más que una simple noche relajada.

-¿Quieres que te haga un masaje de agradecimiento?

-Si- grite yo, parecía desesperada por que me tocara, y no era así. Me encantaban los masajes y era algo que siempre me había chiflado. Cuando lo propuso dije que si, pero no había pensado en la situación. Aun así ya no podía negarme.

Me puso un pequeño antifaz en los ojos y comenzó a masajear mis pies.
Era justo lo que necesitaba después de un día tan ajetreado como el de hoy.

Sus manos subían por mis piernas y relajaban todos mis músculos.
Siguió subiendo hasta llegar a mis pechos, pensé que ahí pararía pero entonces me dijo.

-¿Puedo seguir con el masaje o te sientes incomoda?

Quizás había notado la excitación que estaba produciendo en mi tanto contacto, pero quería saber hasta que punto era capaz de llegar aquella Barbie.

-Tú eres la masajista, tu decides.- Y sonreí de forma cariñosa.

Sus manos subieron por mi vientre y al llegar a ellos, retiró a los lados la parte que tapaba los pechos.
Más que masajearlos los acariciaba con ternura. Mis pezones parecía que iban a estallar, me dolían incluso por la excitación que me estaba dando.

De repente y sin esperarlo, empieza lentamente a bajar de nuevo, se sumerge levemente en el agua y noto como sus pechos tocan mi braga.Creo que al ver que no me incomodó o que dejé barra libre para su inspiración siguió adelante, y yo sin darme cuenta daba pie a tener una relación sexual con una mujer.
Subió de nuevo y empezó a besar mis labios lentamente. Los mordisqueaba, acariciaba. Sabía lo que le
 gustaba a una mujer, y al fin y al cabo ella era una.
Abrió sus piernas y se sentó encima de mi, metió la mano por mi braga y empezó a frotar mi pubis.
Notaba aquellos finos dedos acariciando mi sexo y eso me gustaba.

Por un momento pensé en parar a pesar del gusto que me daba, pero luego me di cuenta que sería una experiencia que quedaría ahí, así que me relajé  y empecé a disfrutar de los placeres que se me presentaban.
Su lengua jugaba con mis pezones y yo no podía agarrarme al pequeño escalón que había dentro del jacuzzi.
Me quitó el antifaz y me sugirió pasar a la cama para estar más cómodas.
Pasó delante de mi, se quitó el tanga dejándolo por el pasillo y sus caderas se contoneaban delante mio soltando gotas de agua por todo el suelo.
Llegué a la habitación y estaba tumbada en la cama. Desnuda.
Me paralicé. No sabía como actuar ante esa situación. Era mas fácil que ella hiciera, yo estaba bloqueada.
Se sentó y mientras acariciaba mis nalgas me susurró.

-Déjate llevar.

Parecía un circulo vicioso que había empezado con Eduardo y seguía con ella.
La miré. Su cuerpo aún estaba mojado. Llevaba un piercing en el ombligo y un ala de mariposa tatuado en la ingle.
Completamente depilada, no tenía ni un solo pelo en su cuerpo; eso me recordaba que era lo que gusta ahora a la juventud y me hacía pensar que era toda una Barbie como yo desde la primera vez que la vi la llamaba.

Me excitaba el verle su sexo, el no buscar entre un paraíso la cascada, el que me lo pusiera fácil para encontrar sus labios.
Ella cerró los ojos y yo tomé otro sorbo del champan pero esta vez de la botella. Por mi barbilla cayó champan dejando mi cuerpo y parte del suyo con ese sabor con toque amargo que tiene.
Dejé a un lado la botella y empecé a chupar lentamente todas aquellas  gotitas que habían dejado su cuerpo un poco amargo.Pasé mi juguetona lengua por sus piernas delgadas, mordisqueé sus muslos, llegue a su vientre y recorrí ese largo camino que llevaba a los pechos besando cada poro de su piel.
Agarré con ternura pero con un toque de posesiva sus pechos. Los masajeé y mordí suavemente aquellos pezones que estaban como los míos minutos antes.
La piel lisa y el pecho firme desvelaban que aún estaban por crecer.
Me senté sobre ella. Inclinó las rodillas para que me apoyara y estuviera más cómoda.
Agarró mis pechos me miró e hizo un giro de forma que me quedé tumbada en la cama y ella sobre mi.
El ambiente estaba lleno de  adrenalina y placer. Su respiración era rápida y algo nerviosa.
Una vez en mi noté como sus dedos bajaban me quitó aquellas bragas de bikini que ya estorbaban y empecé sentir aquellos finos y largos dedos dentro de mi.
No podía evitar agarrarme al cabezal de hierro forjado de la cama. Me penetraba con sus armas de una forma descomunal. Sentía el placer que a ella le daba hacérmelo.
Yo apretaba mis labios. Estaba llena de placer.

Cuando creí que ya no podía haber nada más, baja con su boca y empieza a dar besos a mi sexo.
Se abre paso con los dedos en busca de mis labios, no llevaba una selva, pero no parecía una muñeca como ella, y mete su lengua pícara y juguetona dentro de mi.
Mis piernas se movían de un lado a otro por el placer producido, sentía como las uñas de los pies mi temblaban del placer que me producía aquella pequeña francesa.
Era como una rueda de fuego en una cama enorme. El placer que me daba con su lengua era mayor que mucho del que me dieron hombres durante muchos años.
Sentía que había llegado al clímax, había encontrado el famoso punto he incluso estaba en la gloria. Intenté apartarla a un lado. Notaba que me iba a correr y no quería tampoco que fuera a darse la situación; la intenté mover a un lado y se lo dije, en mi voz pudo notar el placer y nerviosismo que me producía la situación.

Ella con sudor bajo su frente solo me miró y dijo.

-Ahora viene el agua del desierto.

Le gustaba, le encantaba llenar su boca. Vale, confieso que me encanta que un hombre se corra en mi boca, pero en esta situación me parecía extraño.
Una y otra vez, no paraba. Mis gemidos creo que podían oírse por todo el hotel. El corazón se me aceleraba y sentía que nada ni nadie podía pararlo.

-Ha sido genial- Ya, tumbada junto a mi me decía lo que le parecía aquel peligroso juego que ya habíamos terminado.

Nuestros cuerpos estaban sudorosos y cansados después de la magnifica batalla que habían ganado.
-¿Habías hecho esto alguna vez?- Es que no se me ocurría otra cosa que decir, a pesar de que todo había sido como ir al cielo estaba algo confusa.

-No, es la primera vez. Creo que para ti también lo es ¿cierto?-

-Si y creo que será la única. Me ha gustado pero no es mi condición sexual.-Temía meter la pata con aquello que pudiera decir, pero quería dejarle claro que no era lesbiana ni nada por el estilo.

-Yo no soy homosexual, ni me gustan las mujeres, tampoco llevo la filosofía de enamorarse de la persona. –Esta afirmación me desconcertaba en todo.

-¿Entonces, por que lo has hecho?.- La miré con el ceño fruncido y encogiéndome de hombres dándole a entender que la situación me había superado con respecto  saber el origen.

-Lo hice, por que eras tu.

Vaya, esa respuesta hubiera preferido no haberla oído. Pensé en lo que hice en el avión y esto y me daba a pensar si podía ser una figura que producia excitación en hombres mujeres y cualquier cosa que respirara.

No sabia que responder, ni tampoco que palabras utilizar.

-¿Y que tengo yo?

-Digamos que…eres especial.-Sonrío, pasó su mano por mi cintura dejó la cabeza sobre mi pecho y el silencio se apoderó de aquella habitación que minutos antes no paraba de desprender melodiosos gemidos.

Tampoco quería darle importancia así que dejé en mi mente que era alguien especial, y traté de no buscar más justificaciones para aquella situación vivida.Su respiración se clavaba en mi y cada suspiro que de mis labios salía movía aquella melena rubia que tapaba mis pechos.
Quedamos dormidas. Dos mujeres dormidas después de una terrible noche pasión.

Sonaba el teléfono. Y al despertar…solo quedaban las “migajas de una noche llena de lujuria”...
 
EL RINCON DE PENSAMIENTOS 7 Diciembre 2013 (FRAGMENTO DE "Con tu aliento siempre" Agosto de 2010)

 

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