"Tenerme entre sus brazos; tenerlo entre mis piernas"
No esperaba encontrarte al final de la escalera; después de una larga conversación con mi cara sobre tu pecho, donde acordamos o nos ilusionamos prometiendonos que me esperarías, no ima...ginaba encontrarte hoy al final de la escalera.
Subía como cada mañana, cesta de la ropa en mano, a la azotea; y al llegar vi tu sombra.
A pesar de cualquier olvido que quisiera invadir en este tiempo mi mente nada me haría no reconocer aquel cuerpo que tanto había amado.
El reflejo del sol le hacía quizás un pelín más delgado, pero sin duda, era él; mi chico.
Enseguida mi sonrisa salió a la luz invadiendo aquel rellano más incluso que el sol que entraba por la ventana.
Tenía tantas ganas de sentir su olor, su respiración, el tacto de sus manos...En definitiva, deseaba tenerle cerca, que me tuviera entre sus brazos...tenerlo entre mis piernas...
Sin más, no pude dejar de morder aquel labio inferior que era como un chupete para una niña, y él no paraba de acariciar mis pechos.
La sensibilidad estaba a flor de piel, y yo no podía dejar de apropiarme de su olor; quería tenerlo en mis poros, en mis huesos, en todo mi cuerpo...
Muy despacio, y quizás como aquella vez que la pasión nos invadió, nos dejamos llevar por el corazón y aparcamos cualquier razón que pudiera privarnos de...Tenerme entre tus brazos...Tenerte entre mis piernas...
EL RINCON DE PENSAMIENTOS 5-4-2013
No esperaba encontrarte al final de la escalera; después de una larga conversación con mi cara sobre tu pecho, donde acordamos o nos ilusionamos prometiendonos que me esperarías, no ima...ginaba encontrarte hoy al final de la escalera.
Subía como cada mañana, cesta de la ropa en mano, a la azotea; y al llegar vi tu sombra.
A pesar de cualquier olvido que quisiera invadir en este tiempo mi mente nada me haría no reconocer aquel cuerpo que tanto había amado.
El reflejo del sol le hacía quizás un pelín más delgado, pero sin duda, era él; mi chico.
Enseguida mi sonrisa salió a la luz invadiendo aquel rellano más incluso que el sol que entraba por la ventana.
Tenía tantas ganas de sentir su olor, su respiración, el tacto de sus manos...En definitiva, deseaba tenerle cerca, que me tuviera entre sus brazos...tenerlo entre mis piernas...
Sin más, no pude dejar de morder aquel labio inferior que era como un chupete para una niña, y él no paraba de acariciar mis pechos.
La sensibilidad estaba a flor de piel, y yo no podía dejar de apropiarme de su olor; quería tenerlo en mis poros, en mis huesos, en todo mi cuerpo...
Muy despacio, y quizás como aquella vez que la pasión nos invadió, nos dejamos llevar por el corazón y aparcamos cualquier razón que pudiera privarnos de...Tenerme entre tus brazos...Tenerte entre mis piernas...
EL RINCON DE PENSAMIENTOS 5-4-2013

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