Observaba cada parpadeo que salía de mis
finas y largas pestañas.
Contemplaba mi mirada perdida en media
una multitud. Él me buscaba, y yo trataba de que esa búsqueda tuviera buen final.
Se acercó. Hacía mucho que no se
acercaba, demasiado tiempo donde sus suspiros ya no se perdían en mi.
Sus manos comenzaron a bajar por mi
cintura, y allí quedaron durante unos segundos.
No mediábamos palabra alguna, no éramos
capaces de abrir nuestras bocas.
Sonreíamos como niños, y la complicidad
se apoderó de la situación.
Acarició mis mejillas, aquellas, que
tantas lágrimas habían visto bajar, y dejó, en cada una de ellas un tierno beso
para el recuerdo de una noche.
No intentó nada más allá, mantuvo el
respeto y las distancias a pesar de la tensión que teníamos.
Aquellas manos que tanto deseaban
perderse por mi cuerpo, se posaron en la fina barbilla que moldeaba mi cara, y
con una sonrisa pícara, de aquellas que siempre mantuvo, susurró con cierto
temor… “Tú, siempre serás mi cuenta pendiente, pero eres mucha mujer para mi…”
EL RINCON DE PENSAMIENTOS 20-7-2012
.gif)
No hay comentarios:
Publicar un comentario