Quizás
no sea el momento de regalar a mi cuerpo, alma y mente una dosis de algún
sentimiento placentero que le hará sonreír por mucho tiempo.
Pero,
me pregunto…¿Cuándo será el momento?
Por un
segundo me percaté de la presencia de aquel que tantas veces había destrozado
mi corazón.
Las
miradas no tardaron en encontrarse, pero uno de los dos siempre trataba de
bajarla para no responder a la gran atracción, al menos sexual, que hay entre
dos almas completamente diferentes.
Es
inevitable querer hacerle mil arrumacos a aquel que siempre me lo dio; no
cuando yo los necesitaba, pero siempre que él quería: Fallo mio.
El
calor de aquella noche acompañaba a descubrir todas aquellas ilusiones que se
habían quedado por el camino, y quizás, era un buen momento para recordarlas e
incluso llevarlas a cabo.
Confusiones
y tal vez, realidades que temo reconocer, se hacen cómplice de muchos sueños
rotos.
Una
mirada inocente, aquella sonrisa tierna o el simple roce de tus labios en los
míos, hizo que todo mi ser se desvaneciera ante ti…
EL
RINCON DE PENSAMIENTOS
No hay comentarios:
Publicar un comentario