"Deposité en ti toda mi confianza, y aunque plenamente, tan solo duró un par de meses, con el tiempo me di cuenta que confiaba más de lo que yo misma pensaba.
Esa confianza que yo daba por perdida, quizás es la que me ha hecho culpable de dejarme enamorar, y tal vez solo yo, soy la responsable de esta manera de jugar.
Tus promesas se esfumaban con el humo de un cigarrillo, y sin creérmelas a penas, sabía que toda tu palabra, duraría lo mismo que en ese cigarrillo convertirse en cenizas.
Exprimir cada instante y observarte cada noche mientras dormías, sin saber con certeza si era la última vez que tus sábanas acariciaban mi cintura.
Y era un juego, desde el primer segundo fue un juego, donde yo moví la primera ficha, y tu tan solo querías terminar, pero ganando.
Las cosas se complicaron y la excusa de sentimientos extendieron el juego más de lo que debíamos.
Jugué mal mis fichas, por primera vez me dejé llevar plenamente, y tan solo conseguí aprender, que la desconfianza siempre, será más segura.
¿Quién soy yo para retenerte a mi lado sin importante tu felicidad?...Quizás la ingenua que hasta el último minuto, no dejó de justificar tus excusas, para no hacerse daño a si misma.
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