“No dejo de quererte, pero se deja de querer”.
No es tan fácil como puede parecer cerrar una puerta de
nuestra vida que probablemente jamás llegó a abrirse del todo.
Tengo la certeza de que a nadie le dolerán tantos mis
pensamientos como a mí. Puedo parecer resentida, frustrada, amargada o
despechada; pero el único sentimiento que recorre cada rincón de mi cuerpo es
el dolor.
Me siento tan dolida, que estos días he notado como “el
alma” se amarra fuertemente a mi corazón y se deslizan hasta caer a mis pies.
Esa cruel sensación me ha dominado , y posiblemente, cada vez que mi “alma”
rozaba la punta de los dedos de mis pies, una ilusión diferente se escapaba.
Y es triste, recordar que mis ilusiones últimamente han sido
fracasos, y que las sonrisas que se esparcían por mi carita, cada día son
miradas perdidas en unas montañas cercanas y tan lejanas a la vez.
Y hoy,mientras el sol calienta la punta de mis dedos para
que cuando el alma termine de descomponerse sienta al menos el calor que yo no
pude darle, me despojo de la sensación de haber dado todo para nada.
Sonará egoísta, pero hace mucho tiempo que dejé de aplicarme
aquello de “hay que dar sin esperar nada a cambio” ; señores, yo “doy para
recibir”…
Doy todo lo que tengo y lo que soy, entrego cada milímetro
de mi piel, cada gotita de saliva que sale de mi boca, cada mirada, cada
sensación,cada orgasmo…Lo doy todo, y a veces, llegas a plantearte si tú has
recibido al menos la saliva que se disuelve en su boca al decirte un
complaciente “te quiero”.
Muchos días de reflexiones, meditación,dolores de cabeza,
verdades e imaginaciones…Muchas semanas justificando realidades y muchas horas
aferrándome a las cenizas de un momento de lujuria.
Han sido meses de desespero, de frialdad, de abandonar otros
caminos por luchar entregadamente por el que no iba a buen puerto. Minutos y
más minutos entendiendo cada una de sus justificaciones, y suspiros tras
suspiros lamentando que tú, no puedas entenderme a mi.
Puntos diferentes, momentos que nada tienen que ver y cariño
que al final, es una desigualdad entre personas que compartieron grandes
momentos vividos desde una notable disimilitud cada uno.
Y, curiosamente, sonrío mientras escribo, y noto como cierta
añoranza en mi mirada reflejada en la pantalla…Y como escuché una vez, “se deja
de querer y no se sabe porque”; hoy doy fe, de que no he dejado de quererte,
pero si, he dejado de querer…
“Él era un mito temporal, pero nadie es feliz todo el
tiempo”. (Inspiración de una seguidora).
EL RINCON DE PENSAMIENTOS 22-6-2013

No hay comentarios:
Publicar un comentario