Puede que cada acto de los que cometemos a diario tenga detrás un motivo, una rebeldía, que se revela ante ciertas situaciones y nos impulsa a actuar sin llegar a pensar en los efectos o consecuencias que puedan llegar a tener esas vivencias a las que llamaremos “locura”.
Con el paso del tiempo me di cuenta que vivía como yo quería vivir, y había elegido el camino que muchos intentaban esquivar.
Solitaria y libre como el viento recorría el mundo.
Intentaba vivir cada segundo, y sabía que todo aquello que disfrutaba tarde o temprano pasaría factura, pero no me importaba reír de placer hoy, y lamentarme en llanto mañana.
(El Rincón de Pensamientos)

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